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Gestos que transforman el Hospital

Roxana Lubo y Griselda Wasinger son enfermeras del Hospital Escuela de Salud Mental. Además de su tarea diaria, integran la Comisión de la Cooperadora 268 y el Servicio de Voluntariado.

Gestos que transforman el Hospital

Roxana Lubo y Griselda Wasinger son enfermeras del Hospital Escuela de Salud Mental. Además de su tarea diaria, integran la Comisión de la Cooperadora 268 y el Servicio de Voluntariado.

Se trata de dos espacios desde los cuales impulsan acciones solidarias que impactan directamente en la calidad de vida de los usuarios y en el entorno laboral de la institución. En diálogo con este medio, compartieron cómo surgieron estas iniciativas, cómo se sostienen en el tiempo y de qué manera la comunidad puede colaborar.

Un espacio que nació del compromiso colectivo

La Cooperadora del Hospital Escuela de Salud Mental fue conformada en el 2014, a partir del interés y la iniciativa de distintas personas de la institución. Según establece su estatuto, su finalidad es “colaborar moral, espiritual y materialmente con el establecimiento, arbitrando recursos propios o gestionando aportes de origen particular”. El nombre “La 268” hace referencia al número con el que se le otorgó la personería jurídica.

Por su parte, el Servicio de Voluntariado está integrado por trabajadores del hospital y cuenta con el aval del equipo de dirección y gestión. Su misión es clara: mejorar la calidad de vida de los usuarios y contribuir a un mejor entorno laboral.

Desde hace años, Roxana y Griselda participan de manera voluntaria en distintas actividades solidarias, como ferias de ropa, campañas de donaciones y acciones especiales en fechas significativas. Actualmente, la Cooperadora 268 es beneficiaria del programa Empatur.

“Durante los fines de semana de enero recibimos lo recaudado en las salidas del bus turístico. Nos entusiasma ver a la gente colaborar; es realmente gratificante”, destacaron.

Cómo se sostienen los gastos

Actualmente, son 100 los socios que abonan una cuota mensual. “Con ese dinero cubrimos en primer lugar los gastos fijos y luego evaluamos con qué necesidad del hospital podemos contribuir”, explicaron.

“Hay muchas personas que colaboran de manera constante, a quienes les estamos profundamente agradecidas, porque sin ese acompañamiento los avances que logramos no serían posibles. La mayoría de los aportes provienen de las ciudades de Crespo y Paraná, y también contamos con el apoyo de instituciones como Fundneo”, señaló Griselda.

Asimismo, la Cooperadora recibe donaciones de mobiliario y diversos elementos que permiten mejorar de forma progresiva los espacios comunes de las salas de internación. En este sentido, destacaron el acompañamiento de la empresa Schneider, que realizó un importante aporte de mobiliario para la institución.

“Cuando comenzamos con el Servicio de Voluntariado y la Cooperadora éramos un grupo más numeroso; hoy somos menos, pero seguimos comprometidos”, señalaron.

La Comisión está integrada por cinco personas: Mauro Gieco, Leonela Riera, Nadia Eurich, Roxana Lubo y Griselda Wasinger. “Estamos convocando a voluntarios que puedan sumarse para actividades puntuales”, comentaron, y agregaron que se encuentran gestionando la posibilidad de contar con un espacio más amplio para almacenar donaciones y mobiliario.

También las enfermeras Tamara Centurión, Marina Virgilio, Belén Durán y Ayelén Nicala se suman de manera voluntaria a actividades específicas y realizan un importante aporte. 

Marcar la diferencia

Entre las acciones más significativas, destacaron la actividad especial que realizan cada Navidad desde hace varios años. Con las donaciones recibidas, preparan regalos para todos los usuarios y comparten una merienda especial con pan dulce, budines y otros productos tradicionales.

“Es importante marcar la diferencia, que ese día no sea igual al resto”, remarcaron y destacaron el valor de generar un momento de encuentro, calidez y celebración.

La importancia de involucrarse

“Después de tantos años de trabajo en el hospital y de conocer sus necesidades, sentí la necesidad de involucrarme y ayudar. Más allá de mi rol profesional, hay necesidades que no siempre se cubren y que sí pueden resolverse con voluntad”, expresó Roxana.

Griselda, por su parte, reflexionó: “Involucrarse es una decisión que nace de la capacidad de mirar más allá del propio rol. En el ámbito público, muchas necesidades no siempre son visibles, pero están ahí y pueden ser abordadas con pequeños gestos colectivos”.

Lo que viene

De cara al futuro, anunciaron que este año se renovará la Comisión de La Cooperadora y se actualizarán los montos de los aportes societarios, con el objetivo de seguir fortaleciendo este espacio de compromiso y solidaridad.

 

 

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